“No me voy a hacer cirugía plástica, no voy a acabar como momia”, dijo Salma Hayek, y honestamente, se entiende. Porque a cierta edad, en Hollywood pareciera que hay dos caminos: o te dejas la cara intacta y te empiezan a mirar como si ya fueras “muy grande”, o te haces tanto que después nadie entiende qué pasó ahí.
Salma prefirió decir que no. También soltó otra frase bien simple, pero bien decidora: que “hay que envejecer con dignidad y gracia, pero también hay que dejarse envejecer tantito”. Y sí, entre tanta obsesión por borrar cualquier rastro del tiempo, se agradece que alguien lo diga sin vueltas y sin disfrazarlo de discurso inspiracional.


